Paso 2: Alternativas a la moratoria hipotecaria

Las personas que se encuentren en la situación de NO reunir las condiciones necesarias exigidas por la ley para pedir la moratoria hipotecaria, podrían contar con otras alternativas como pueden ser:

 

  1. Acogerse a las medidas establecidas en el Real Decreto-ley 6/2012, de 9 de marzo, de medidas urgentes de protección de deudores hipotecarios sin recursos. 
  2. Solicitar que se le conceda una carencia hipotecaria.

Para poderla solicitar una carencia, debe estar recogida dicha posibilidad en la escritura de la hipoteca, aunque no existe ningún obstáculo para que en el caso de que no constara, se pudiera negociar con el banco

La carencia hipotecaria le permite al interesado, durante un tiempo (que podría llegar hasta plazos de 18 o 24 meses, según el banco), pagar menos importe cada mes (se gestionará directamente con la entidad bancaria que corresponda.)

 En el caso de que se concediese carencia esta podría ser:

  • total: con esta modalidad, no se paga nada, ni capital ni intereses. (No se paga nada).
  • parcial: solo se pagan los intereses al banco, pero no tendrán que devolverse las cantidades relativas al capital mientras dure este período.
  1. Solicitar ampliar el plazo de amortización de tu hipoteca.

La ampliación del plazo de amortización de una hipoteca permite reducir la cuota que se paga cada mes, por lo que esta opción puede convertirse en una alternativa más, para aquellas personas que no pueden acogerse a la moratoria hipotecaria por COVID-19.

Debemos destacar que esta posibilidad de ampliación del plazo de amortización tiene algún inconveniente a tener en cuenta:

  • Aumentar el plazo de amortización también implicará el aumento de los intereses que tendrán que pagarse al banco.

El aumento del plazo de amortización implicará una novación de la hipoteca (es decir, un cambio de condiciones), lo que se traduce en gastos: costes notariales y de registro (que están bonificados por ley), comisión por novación que podría aplicar el banco y que tiene un límite máximo del 0,1% del capital que esté pendiente de amortizar.